¿Qué pasó con el pádel en Suecia?

Hace solo unos años, Suecia era considerada el epicentro del auge mundial del pádel. Entre 2016 y 2020, las pistas de pádel surgían por todas partes, y el deporte pasó de ser una curiosidad a una obsesión nacional. Pero hoy muchos se preguntan: ¿Qué pasó con el pádel en Suecia? ¿Fue solo una moda pasajera o hay más en la historia?

¿Qué pasó con el pádel en Suecia?

Los primeros años: una pasión creciente

El pádel despegó en Suecia a mediados de los años 2010. Al principio, no se trataba de una moda de masas, sino de pura curiosidad. En ciudades como Helsingborg y Båstad, especialmente en el sur del país, algunos clubes pioneros sentaron las bases de lo que se convertiría en un fenómeno nacional.

Hacia finales de la década, Estocolmo también se sumó rápidamente, con clubes nuevos impulsados por celebridades suecas. Uno de los más emblemáticos fue PDL Frihamnen, propiedad del ex tenista Jonas Björkman y el cantante Måns Zelmerlöw. Pero el punto de inflexión fue la apertura de Padel Zenter en Årsta, propiedad de la estrella mundial Zlatan Ibrahimović, lo que atrajo la atención de las masas.

La explosión pandémica: la tormenta perfecta

En 2020, llegó la pandemia y cambió todo. Mientras la mayoría de los países cerraban sus actividades deportivas, Suecia mantuvo muchas de ellas abiertas. El pádel, siendo un deporte sin contacto físico directo, encajaba perfectamente con las recomendaciones sanitarias. Además, el trabajo remoto dejó a muchos con tiempo libre y pocas opciones recreativas.

Según Padel Magazine, durante ese periodo el número de pistas creció más de un 1000%. Todo el mundo quería invertir en pádel: empresarios, influencers y oportunistas por igual.

El estallido de la burbuja: exceso de oferta

Con el regreso a la normalidad, la sobreoferta quedó al descubierto. De repente, había más pistas que jugadores. Según SVT, más de 100 centros de pádel cerraron entre 2022 y 2024. El problema no era la falta de interés, sino un crecimiento descontrolado.

El impacto fue amplio. Varios negocios enfocados en la venta de equipamiento sufrieron. Un miembro de Courtbrain recuerda que “todo se vendía”, pero pronto los fabricantes no lograron reponer el stock, y después produjeron tanto que los precios cayeron y los márgenes desaparecieron.

Una corrección, no un colapso

Entonces, ¿fracasó el pádel en Suecia? Para nada. El deporte sigue siendo muy popular. Lo que ha ocurrido es una corrección de mercado. Como señala Timbro, el pádel ha dejado de ser una moda para convertirse en una tradición.

El pádel ahora crece dentro del mundo federativo. El movimiento asociativo está ganando fuerza, y se ven cada vez más jóvenes compitiendo y entrenando de forma estructurada.

Crecimiento global: Suecia fue el inicio

Mientras en Suecia el pádel se estabiliza, en el resto del mundo está en pleno auge. En países como Francia, Italia y el Reino Unido, se está replicando la misma fiebre. Pero la experiencia sueca ofrece una lección: no todo crecimiento rápido es sostenible.

Un deporte que se queda

El pádel en Suecia ya no es una novedad; es una realidad consolidada. Aunque muchos proyectos cerraron, la base se fortaleció. El deporte es más sano, más serio y con un lugar asegurado en el panorama deportivo sueco.

Y para los que hablan del “declive” del pádel, hay que recordar: la madurez no es el final, sino el verdadero comienzo.